Angie:
Abba Padre te pedimos que toques el corazón de estos jóvenes para
que ellos busquen tus caminos y lo sigan , para que ellos experimenten un nuevo Pentecostés en sus vidas y sean tus testigos
y que sientan que tu eres su Padre amoroso , para que ellos tengan un encuentro personal con la Santísima Trinidad y
que ellos sientan el amor del Padre Celestial y que este encuentro los haga actuar como verdaderos hijos tuyos en el
nombre de Cristo te lo pedimos Te rogamos por: Andres Felipe, Rebecca, Mary, Jessica, Marcos, Orlando,
Julian, Alexandra, Tommy, Rolandi ,Juan Carlos, Carlos, Jorge , Wilfrido Javier y Giovana. Te rogamos
tambien por la conversión de Luna, Michael y Thomas envia tu Espíritu Santo sobre todos ellos y santificalos.
Amen
Diario 187. Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús
como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío.

Seguimos pidiendo por la causa de Canonización de Juan Pablo II
Angie
Padre Amado estas velas te la ofrecemos por las personas que han pedido oración
, así como tambien te pedimos por todos los Sacerdotes
Oración por los sacerdotes
Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento, que quisiste perpetuarte entre
nosotros por medio de tus Sacerdotes, haz que sus palabras sean sólo las tuyas, que sus gestos sean los tuyos, que
su vida sea fiel reflejo de la tuya. Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres y hablen a los hombres
de Dios. Que no tengan miedo al servicio, sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida. Que sean hombres,
testigos del eterno en nuestro tiempo, caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso y haciendo el bien
a todos. Que sean fieles a sus compromisos, celosos de su vocación y de su entrega, claros espejos de la propia identidad y
que vivan con la alegría del don recibido. Te lo pido por tu Madre Santa María: Ella que estuvo presente en tu vida estará
siempre presente en la vida de tus sacerdotes. Amen
ORACIÓN PARA LOS CASOS DESESPERADOS
Oh poderosa Santa Rita, llamada Abogada de los casos desesperados, socorredora en la última
esperanza, refugio y salvación en el dolor, que conduce al abismo del delito y de la desesperación: con toda la confianza
en tu celestial poder, recurro a ti en el caso difícil e imprevisto que oprime dolorosamente mi corazón.
Dime, oh Santa Rita, ¿no me vas a ayudar tu?, ¿no me vas a consolar? ¿Vas a alejar tu mirada
y tu piedad de mi corazón, tan sumamente atribulado? ¡Tú también sabes lo que es el martirio del corazón, tan sumamente atribulado!
Por las atroces penas, por las amargas lágrimas que santamente derramaste, ven en mi ayuda. Habla, ruega, intercede por mí,
que no me atrevo a hacerlo, al Corazón de Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, y consígueme la gracia
que deseo (indíquese aquí la gracia deseada). Presentada es seguro que me escuchará: y yo me valdré de este favor para mejorar
mi vida y mis costumbres, para cantar en la tierra y en el cielo las misericordias divinas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oh Dios omnipotente, que te dignaste conceder a Santa Rita tanta gracia, que amase a sus enemigos
y llevase impresa en su corazón y en su frente la señal de tu pasión, y fuese ejemplo digno de ser imitado en los diferentes
estados de la vida cristiana. Concédenos, por su intercesión, cumplir fielmente las obligaciones de nuestro propio estado
para que un día podamos vivir felices con ella en tu reino. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Oración
de la Sangre de Cristo
Señor Jesús, en tu nombre y con el
Poder de tu Sangre Preciosa sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales
el enemigo nos quiera hacer daño.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo
de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos movemos hoy.
Con
el Poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús
que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel,
San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada una de ellas), las
personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente
nos envía para nuestro sustento.
Con
el Poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes, pisos
y el aire que respiramos, y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor
de toda nuestra familia.
Con el Poder de la Sangre
de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las personas, empresas o
instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas).
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo
material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras,
los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los
corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu Paz y Tu Corazón
al fin reinen en ella.
Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por
Tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo.
Amén.

La oración
Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
"Orar es una necesidad vital: si no nos dejamos llevar por
el Espíritu caemos en la esclavitud del pecado (Ga.5,16-25). ¿Cómo puede el Espíritu Santo ser «vida nuestra», si nuestro
corazón esta lejos de él? Nada vale como la oración: hace posible lo que es imposible, fácil lo que es difícil. Es imposible
que el hombre que ora pueda pecar [S. Juan Crisóstomo, Anua 4,5]" (CCC 2744).
Santa Teresa define varios niveles ya que entramos
en diferentes Mansiones al profundizar en la oración.
La Oración es el encuentro con Dios.
Es el corazón el que ora. Si éste está alejado de Dios, la expresión de la oración es vana.
(CCC: 2562)
En la nueva Alianza, la oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente
bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo. La gracia del Reino es la unión de la Santísima Trinidad toda entera
con el espíritu todo entero (san Gregorio Nac., or. 16,9). Así, la vida de oración es estar habitualmente en presencia de
Dios, tres veces Santo, y en comunión con El. Esta comunión de vida es posible siempre porque, mediante el bautismo, nos hemos
convertido en un mismo ser con Cristo (cf. Rm 6,5). La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se
extiende por la Iglesia que es su Cuerpo. Sus dimensiones son las del Amor de Cristo (cf. Ef 3,18-21). (CCC: 2565) .
Nos sumergimos en la
Oración a través de la Adoración , La confesión , la oración de acción de gracias y la oración de
Suplica.
Oremos en todo tiempo y en todo lugar al Rey de la Gloria Jesucristo.
Así que yo les digo: Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y
se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.
Lucas 11:9-10
«Es necesario estar dispuestos a renunciar a cualquier
cosa legítima con vistas a un bien superior. Sobre todo hay que ser conscientes de que todo se puede obtener de Dios con la
oración». Juan Pablo II, 1-IV-2003.
La iglesia nos enseña
que hay tres expresiones de penitencia:
La oración , el ayuno y la limosna. Las tres son mencionada por Jesús
en el Evangelio de San Mateo 6,1-6 y 16-18. Los tres nos recuerda que
la conversión incluye todos los aspectos de la vida. "expresan conversión con relación a uno mismo, con relación a Dios y
con relación a los demás." (Catecismo #1434).
El himno mas antiguo al ESPIRITU SANTO
Ven, Espíritu Divino manda tu luz
desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del
mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en
las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina
luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no
envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida
en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones, según la fe de
tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo
eterno. Amén

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